En la televisión mexicana hay dos programas que son básicamente lo mismo. Uno se llama “La Rosa de Guadalupe” y el otro “A cada quien su Santo” ambos tratan acerca de la fe que tienen las personas ante las adversidades que nos plantea la vida. El primero sólo lo he visto una vez; el segundo sí he tenido oportunidad de verlo múltiples veces (cuestión de gustos por las diferentes televisoras), pero lo que más me llama la atención es ver este tipo de programas en una televisión que cada día nos presenta más sexo, drogas, violencia y antivalores. Por lo menos, cada vez que llega la hora del programa uno puede estar tranquilo al ver algo divertido, para pasar el rato y hasta para aprender un poco, porque algunas veces nos cuentan la historia del Santo al que se encomiendan los personajes de la historia en curso. Claro, que alguna que otra vez hay que checar esa historia, porque no siempre son fidedignas. O también, algo que nos pasó hace algún tiempo, es que presentaron un “santo” que no era de la Iglesia católica y hasta yo salí confundida. O cuando presentaron un capítulo acerca de “la santa muerte”, que ya raya más en el fanatismo que otra cosa. En fin, que obviamente, nada es perfecto, pero cuando menos hacen el intento de transmitir algo constructivo, que nos haga olvidar un poco todo lo turbio, truculento y confuso que transmiten hoy día muchos programas de televisión.
1 Response
  1. Hilda Says:

    Tere, yo no he visto esos programas de forma continua, allá de vez en cuando veo algún capítulo y en partes. Pero efectivamente no es tan malo que existan en momentos en que se resaltan más los antivalores de las personas.
    Y si bien, para mi gusto impulsan el fanatismo y la superstición, la verdad es que en cuestiones de fe no hay nada escrito y si uno pide ayuda divina y la recibe, pues adelante.
    Saludos. Hilda


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